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El blog del trotamundos
Crucero por la Antártida
La Antártida es un continente que suena a libros de exploradores y a esquimales en iglúes. Es el cuarto más extenso del mundo y, además, durante el invierno dobla su tamaño normal por el montón de hielo marino que se forma en los extremos. Sólo la Antártida posee cerca del noventa por ciento del agua dulce del mundo y su superficie, de hecho, más de un noventa y cinco por ciento, está cubierta por hielo. Un crucero por estos parajes se encuadra dentro de los viajes de lujo: un recorrido por el océano Austral entre icebergs, fiordos, glaciares, pingüinos y ballenas.
Preparativos
Un crucero por la Antártida es uno de los viajes de lujo más deseados porque constituye una experiencia inolvidable a bordo de un crucero confortable a la vez que se visita una de las zonas del mundo con las condiciones naturales más extremas. Por ello, hay que tener en cuenta que la Antártida es el continente más frío de la Tierra pero también el más seco: 0% de humedad por lo que la sensación térmica no es tan elevada. El barco posee temperaturas cálidas, entre los 20 y los 24 grados y la península Antártica, que es la zona más visitada, es también la más templada: entre 0 y 5 grados. La ropa que se recomienda llevar pasa por un buen abrigo y unas botas de lluvia con dos o tres pares de calcetines. Asimismo, los guantes deberán ser de lana o material sintético, al igual que los gorros, bufandas y orejeras. Por último, los pantalones tipo esquí, a prueba de agua son los más idóneos. “Gore-Tex” es ideal pero como su precio es elevado otras opciones pasan por utilizar un pantalón normal y encima uno impermeable.
La ruta
Que un crucero por la Antártida se encuadre dentro de viajes de lujo es directamente proporcional a su precio, que oscila entre los 7000 y los 10000 euros. Para empezar, la ruta empieza en Argentina, por lo que habrá que desplazarse hasta el país sudamericano. En concreto, hasta la ciudad más austral del mundo: Ushuaia, situada en la Isla de la Tierra del Fuego. Aquí se inicia la ruta en crucero, que empezará por atravesar las aguas del Canal de Beagle en dirección al pasaje de Drake, muy turbulento. Este pasaje separa el Continente Blanco de Sudamérica y los viajeros podrán observar, hasta llegar a la Antártida, las especies típicas acompañadas por la narración de un historiador a bordo.
Foto: Jan Will – Fotolia